Me meto en cada brete....pucha...!
Bailamos, cantamos, nos automutilamos, nos adornamos, suplicamos, sucumbimos, arriesgamos nuestras vidas, hacemos ejercicio, buscamos respuestas en el otro, hacemos el esfuerzo de comprender, sentimos amor, pasión, obsesión, celos, envidia. Hacemos todo esto y más, para atraer al sexo opuesto, es una de las razones de nuestro existir.
Según Samuel Butler, " La gallina es la forma que tiene el huevo de hacer otro huevo".
Pero. ¿Cómo? en estos tiempos de tecnología , combinamos nuestros ancestrales deseos con el presente tambaleante e incierto del occidente. En el presente, existen bancos de esperma por doquier, leyes que aseguran el Derecho de las mujeres a concebir de forma asistida en una sala esterilizada y de que sus hijos no conozcan a su padre biológico.
Además, mujeres profesionalmente desarrolladas, pueden llevar adelante un hogar sin mayores problemas. En estos tiempos criar hijos sigue siendo cosa de dos, pero bien puede ser de uno, se han tercerizado algunos roles familiares, hay cocineras, delivery, Baby sitter, guarderías. La madre como antiguamente se conocía en algunos estratos sociales, está cediendo terreno a estas tercerizaciones y deja lugar a la madre todopoderosa y triunfadora.
¿Cómo se conjuga, cuál verbo irregular, el espacio del hombre que todo lo proveyó, hace no menos de 50 años?
¿Cómo espantamos los fantasmas culturales, que están en el primer estante de nuestra mente?
"Ni los dioses inmortales pueden huir, ni los hombres que viven un día. Todo el que te tiene dentro, enloquece" (Sófocles; Antígona)
En la actualidad occidental es común ver escenas cotidianas que hasta hace una generación atrás, eran consideradas trasgresoras.
En la mayoría de los hogares dónde hay un masculino conviviendo, éste, hará alguna de las tareas de la casa, como cocinar, fregar, atender los niños, doblar ropa, separar para lavarla, etc.
Este es pues el hombre que debe ganar el corazón de las "otras" y debe mantener su postura masculina, virilidad, trasmitir seguridad, tomar decisiones, y por sobre todas las cosas no volver a las costumbres ancestrales. So pena de ser borrado de un plumazo.
Pedir y a veces exigir, que demos en el blanco, en labores que nos han sido negadas durante toda nuestra existencia, es ir demasiado lejos.
Si la naturaleza es sabia, encontraremos el equilibrio justo y sin ánimo de revanchas, por injusticias que no cometimos por más hombres que seamos.
Es entonces pues, que, debemos ser cautos en nuestros deberes domésticos, pero comprendidos en nuestras falencias, para, lo que es justo, solicitar una delicada y justa corrección en buenos tonos, siempre considerando que hay otros intereses que no son comunes con las féminas. Así como nosotros (me incluyo) intentamos ver y construir sobre las diferencias.
Chicas no se apresuren, los cambios se irán dando, pero demorarán varias generaciones, la evolución es un hecho pero no se puede apurar.
Cordiales saludos a Madre Histérica.